Hay días que, a pesar del madrugón, de las horas de hide, de la falta de ese cuarto de hora de "siesta" que te deja nuevo y del consiguiente cansancio final, perdonas todo eso porque mereció la pena. Eso fue lo que me pasó el pasado martes, y he aquí los resultados.
El paso, esos pocos días en que las aves cumplen con su itinario anual migratorio, ofrece muchas posibilidades de encontrar, en sitios que no te lo esperas, y junto a especies más habituales, otras preciosas, raras e interesantes: papamoscas, mosquiteros y, cómo no, el colirrojo real.
En este comienzo de otoño, con el campo muy seco, clamando por la lluvia, aún queda agua en alguna de las lagunas del centro de España. Y allí podemos encontrarnos, también, con sorpresas: