Aprovechando el fin de semana del puente me acerqué a Palencia. Tenía ganas de darme un paseo por la laguna de La Nava, por las riberas del río Carrión y por el Canal de Castilla, cuyos chopos ya estarían dorados por el otoño. El tiempo se anunciaba malo pero yo tenía esperanzas de que quizá el domingo mejoraría algo. Y así fue.
Una excursión inesperada a Cantabria, con vuelta por Saja, me ofreció un panorama extraordinariamente bello con los hayedos ya en su color otoñal y un cielo bastante despejado y luminoso.
Al día siguiente la obligada visita a la laguna donde me quedé un poco desilusionado; no había rastro de los miles de ánsares que puede observar este año en el mes de enero. Sólo unos cientos de ellos se levantaron y volvieron a echarse en el centro de la laguna, muy lejos, no sólo para la fotografía, si no, incluso, para la observación. Aquí sólo pude fotografiar a un buitrón que andaba despistadillo y me facilitó la tarea quedándose unos instantes quieto. En las riberas de los ríos pude disfrutar con el petirrojo y con el chochin.
Blog personal de Luis M. Cuaresma, observador, pintor y fotógrafo de la Naturaleza.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Segunda carroñada en el hide de GREENEXTREMADURA
El sábado 23 de octubre, acompañando a dos buenos amigos (Rafa Palomo y Javier Milla) volví a entrar en el hide de las carroñas. A las 10,30 horas ya habían bajado dos buitres que comenzaron a comer desganadamente de la oveja. Pero estaban inquietos y la razón es que debían estar viendo gente cazando a lo lejos; efectivamente, poco después, se escucharon unos disparos si bien bastante lejanos aún. Se retiraron y se quedaron esperando muy mosqueados. A la hora llegaron seis o siete más, pero no se acercaban a la oveja y, después de un par de horas allí quietos, comenzaron a irse poco a poco. El archibebe claro y la garza real que llegaron a la charca, también nos tuvieron entretenidos.
martes, 12 de octubre de 2010
¡¡Por fin pude fotografiar una carroñada!!
Os parecerá mentira; con todos los años que llevo en el campo, con los cientos de lugares que he recorrido; con las miles de oportunidades que buenos amigos me han brindado para fotografiar diversas especies de aves... no había tenido, hasta ahora, la oportunidad de fotografiar una carroñada con éxito. Lo intenté por primera vez hace muchos años en Monfragüe, con J.L.Rodríguez y con J.L.González Grande; no hubo manera. Volví a intentarlo dos veces más con mi buen amigo Rafa Palomo; tampoco hubo suerte. Dos veces más en tierras extremeñas, de la mano de GREENEXTREMADURA, y nada. Pero por fin el día 9 de octubre, sábado, llegó la suerte.
El día no era propicio. Amenazaba lluvia y yo había quedado ya en asistir al encuentro con Domingo García, que había venido de Emiratos Árabes y al que no tenía el placer de abrazar desde hacía casi nueve años, a pesar de que nuestra amistad se remonta a más de 25. Domingo había reservado el hide de las carroñas a GREENEXTREMADURA y había invitado, también, a José Francisco del Álamo, a quien yo tenía ganas de conocer.
Ignorando pues las predicciones climatológicas que preveían lluvia muy abundante en casi toda España, especialmente por Extremadura, hice de tripas corazón y a las 5,30h. salí de Madrid camino de Casatejada. Por el camino muchos chaparrones fuertes pero también tramos donde apenas llovía y el suelo estaba seco. A las siete estaba ya abrazando a Domingo y a José Francisco que tomaban café con Juanjo. Un café rápido y al hide, antes de que clarease mucho.


La primera sorpresa fue observar el magnífico trabajo que "los ingenieros" de GREENEXTREMADURA, J.L. Calvo y Susi, con l ayuda del resto del equpo (J.L.Rivero, Rafa Ruiz y Juanjo Gómez) habían hecho diseñando, construyendo, trasladando e instalando un hide al que yo desde ahora llamaré el "Hide Cuatro Estrellas": Confortable, amplio, funcional... en fin, un lugar donde plácidamente se pueden instalar tres amigos a esperar a los buitres charlando de fotografía y naturaleza.
Entre chaparrón y chaparrón (alguno bastante fuerte) pasaron un par de horas y el cielo comenzó a presentar algunos claros. Primero llegaron tres garcetas comunes a la charca de enfrente y nos tuvieron entretenidos con sus saltos y cabriolas para pescar las ranas y los anfibios que en ella se concentraban. Un poco más tarde hizo su aparición un milano real que hábilmente se llevó, en vuelo, parte de la comida que se le había puesto. Volvió y se acercó ya a la oveja para, a continuación volver a marchar.

Vimos pasar buitres de largo y escuchamos la llamada inconfundible del águila imperial. Cuando menos lo esperábamos, enfrascados en bromas y chistes como estábamos, se descolgados dos negros y cuatro o cinco leonados. Algunos de los leonados traían ya la cabeza roja, manchada de sangre, lo que nos hizo pensar que habían comido en otro lugar. Ya pudimos hacer las primeras fotos y quitarnos el mono. Luego tan inesperadamente como habían llegado, se fueron, dejándonos con la duda de si eso había sido todo o habría más.
Entonces, aprovechamos para tomar un tente en pié. Al cabo de hora y media, volvimos a sentir fuertes aleteos y, a continuación, comenzaron a caer buitres del cielo. El más atrevido de los tres primeros comenzó a caminar hacia la oveja y, en cuanto se situó en posición de comer, se acercaron los otros dos y luego todos los demás que iban llegando. Aquello se convirtió, en un momento, en un espectáculo de gritos, saltos, peleas... Nuestras cámaras comenzaron a disparar a diestro y siniestro. No sabíamos a qué atender primero si a los dos que se alejaban, peleando por una tripa, o a los que ya estaban en plena faena, con la cabeza dentro del cuerpo de la oveja.
Los leonados, arrastraron la oveja hasta el agua de la charca y un agresivo negro que llegó después, por el contrario, se empeñó en sacarla. Así estuvieron un buen rato dándonos la oportunidad de hacer unas fotos fuera de lo corriente.
Para terminar, como plato de lujo, un milano real volvió y se posó en una carcasa muy cerca del hide, deleitándonos con poses magníficas, jugando con una pluma de buitre negro y subiéndose encima del cráneo de la oveja.

En fin, un magnífico día, con dos buenos amigos, con risas, con comentarios, aprendiendo unos de otros sobre fotografía o sobre naturaleza. Creo que más, no se puede pedir.

El regreso a Madrid, como supondréis, fue más alegre que la ida.
El día no era propicio. Amenazaba lluvia y yo había quedado ya en asistir al encuentro con Domingo García, que había venido de Emiratos Árabes y al que no tenía el placer de abrazar desde hacía casi nueve años, a pesar de que nuestra amistad se remonta a más de 25. Domingo había reservado el hide de las carroñas a GREENEXTREMADURA y había invitado, también, a José Francisco del Álamo, a quien yo tenía ganas de conocer.
Ignorando pues las predicciones climatológicas que preveían lluvia muy abundante en casi toda España, especialmente por Extremadura, hice de tripas corazón y a las 5,30h. salí de Madrid camino de Casatejada. Por el camino muchos chaparrones fuertes pero también tramos donde apenas llovía y el suelo estaba seco. A las siete estaba ya abrazando a Domingo y a José Francisco que tomaban café con Juanjo. Un café rápido y al hide, antes de que clarease mucho.


La primera sorpresa fue observar el magnífico trabajo que "los ingenieros" de GREENEXTREMADURA, J.L. Calvo y Susi, con l ayuda del resto del equpo (J.L.Rivero, Rafa Ruiz y Juanjo Gómez) habían hecho diseñando, construyendo, trasladando e instalando un hide al que yo desde ahora llamaré el "Hide Cuatro Estrellas": Confortable, amplio, funcional... en fin, un lugar donde plácidamente se pueden instalar tres amigos a esperar a los buitres charlando de fotografía y naturaleza.
Entre chaparrón y chaparrón (alguno bastante fuerte) pasaron un par de horas y el cielo comenzó a presentar algunos claros. Primero llegaron tres garcetas comunes a la charca de enfrente y nos tuvieron entretenidos con sus saltos y cabriolas para pescar las ranas y los anfibios que en ella se concentraban. Un poco más tarde hizo su aparición un milano real que hábilmente se llevó, en vuelo, parte de la comida que se le había puesto. Volvió y se acercó ya a la oveja para, a continuación volver a marchar.

Vimos pasar buitres de largo y escuchamos la llamada inconfundible del águila imperial. Cuando menos lo esperábamos, enfrascados en bromas y chistes como estábamos, se descolgados dos negros y cuatro o cinco leonados. Algunos de los leonados traían ya la cabeza roja, manchada de sangre, lo que nos hizo pensar que habían comido en otro lugar. Ya pudimos hacer las primeras fotos y quitarnos el mono. Luego tan inesperadamente como habían llegado, se fueron, dejándonos con la duda de si eso había sido todo o habría más.
Entonces, aprovechamos para tomar un tente en pié. Al cabo de hora y media, volvimos a sentir fuertes aleteos y, a continuación, comenzaron a caer buitres del cielo. El más atrevido de los tres primeros comenzó a caminar hacia la oveja y, en cuanto se situó en posición de comer, se acercaron los otros dos y luego todos los demás que iban llegando. Aquello se convirtió, en un momento, en un espectáculo de gritos, saltos, peleas... Nuestras cámaras comenzaron a disparar a diestro y siniestro. No sabíamos a qué atender primero si a los dos que se alejaban, peleando por una tripa, o a los que ya estaban en plena faena, con la cabeza dentro del cuerpo de la oveja.
Los leonados, arrastraron la oveja hasta el agua de la charca y un agresivo negro que llegó después, por el contrario, se empeñó en sacarla. Así estuvieron un buen rato dándonos la oportunidad de hacer unas fotos fuera de lo corriente.
Para terminar, como plato de lujo, un milano real volvió y se posó en una carcasa muy cerca del hide, deleitándonos con poses magníficas, jugando con una pluma de buitre negro y subiéndose encima del cráneo de la oveja.

En fin, un magnífico día, con dos buenos amigos, con risas, con comentarios, aprendiendo unos de otros sobre fotografía o sobre naturaleza. Creo que más, no se puede pedir.

El regreso a Madrid, como supondréis, fue más alegre que la ida.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Tarifa y las aves




No es nada nuevo que los alrededores de Tarifa sean unos lugares privilegiados para observar aves en la época de sus migraciones. Pero, últimamente, se está convirtiendo en lugar de peregrinaje de todo fotógrafos, ornitólogo o amante de la Natura en general que se precie. Y no es de extrañar. Hacía años, muchos años, que no pasaba por la zona y, aprovechando la Feria de las Aves del Estrecho, algunos de los componentes de Greenextremadura, entre los que me encontraba, nos acercamos a disfrutar de unos días de descanso (?). Encontramos a muchos amigos; una Feria perfectamente organizada; unos actos, entre ellos, el merecido homenaje a Olegario del Junco. Olegario fue pionero en la ornitología en España y autor de los dibujos de la primera Guía de Rapaces que cayó en mis manos hace muuuuuuchoooooossss años y que, sin duda, fue el detonante de mi pasión por pasar al papel aquellos pájaros que iba viendo en el campo.
El stand central donde los artistas pudimos colgar los cuadros o exponer las esculturas atrajo a mucho público. Multitud de fotografías colgadas en las paredes del recinto, posters, libros de aves, instrumentos de óptica y ropa de campo...
Pero poder hacer unas escapadas a la Playa de los Lances, a Punta Paloma, o subir a los observatorios donde los ornitólogos voluntarios cuentan las rapaces que van pasando el estrecho, fue todo un lujo. Sin duda el año que viene, si Dios quiere, estaremos de nuevo allí.
lunes, 13 de septiembre de 2010
¡Parece que esto se anima...!




Bueno, ya han pasado los calores más fuertes, ya estamos en septiembre... los pájaros empiezan a emigrar y a moverse por la geografía española; unos se han ido y otros han venido. He comentado ya en otras ocasiones que la primavera y el principio del verano se han caracterizado, desde mi experiencia, por la poca cantidad y variedad de aves dispuestas a dejarse observar y/o fotografiar. Quizá las abundantes lluvias hicieron que hubiera agua por todas partes y en lugares donde al apretar el calor, otros años se concentraban, éste no lo han hecho. Bebederos situados en sitios estupendos que el año pasado estaban a rebosar, aparecían desiertos este verano.
El domingo di un paseo por Polvoranca y el ambiente era ya distinto: bastantes papamoscas, tanto grises como cerrojillos; muchos mosquiteros (alguno me pareció papialbo); herrerillos; carboneros; ruiseñor bastardo... En fin, bastante más movimiento, lo cual siempre es de agradecer. A ver si tenemos un otoño fructífero.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Visita al Parque del Sur Este




Mi amigo Ángel llevaba mucho tiempo contándome maravillas de esa amplia zona cerca de Madrid. Por fin hoy quedamos por la mañana temprano (eso creíamos nosotros) para darnos una vuelta por allí. Cuando llegamos a una zona despejada desde donde se dominaba un pequeño recodo de agua, ya había dos colegas y conocidos que habían madrugado más que nosotros, fotografiando unos chorlitejos, unos andarríos y unos patos cuchara que se acicalaban el plumaje.
Somormujos, zampullines, cigüeñuelas (aún en estas fechas)fochas, pollas de agua, una hembra de avetorillo; todo un poco lejos para fotografiar, pero a distancia estupenda para la observación. También tuvimos un martín pescador posado encima de nuestras cabezas, a menos de dos metros.
Os dejo algunas de las fotos que pude hacer.
jueves, 8 de julio de 2010
El elanio de la mano de GREENEXTREMADURA





Como continuación a mi última vista a la zona de Cáceres donde GREENEXTREMADURA tiene desplegados los hides que ofrece a los fotógrafos que deseen utilizarlos, a un más que razonable precio, el lunes día 5 de julio volví a tener el gusto de fotografiar y observar al elanio en su hábitat natural.
Todos sabemos que es un bicho precioso; pero hay que tenerle posado a 15 metros para observar, bien a través de los prismáticos, bien a través del visor de la cámara, su sedoso plumaje blanco; las posturas tan plásticas que adopta, y, sobre todo, ese par de ojos color rojo sangre, enmarcados por una sobresaliente ceja y una cuenca ocular negra, para darse cuenta de los maravilloso que es.
Cuando el trabajo está bien hecho, bien hecho está. Quiero decir con esto que el lugar para poner el hide esta perfectamente elegido, frente a un posadero natural que el pájaro acepta sin ningún tipo de recelo. Cuando llega al posadero su proceder es de lo más natural: se olea, estira sus alas, otea el horizonte tratando de localizar el vuelo de su pareja o la aparición de una posible presa, etc.
Me llamó poderosamente la atención el hecho de que, en el plazo de dos horas, acudiera el macho dos veces, portando sendos trigueros como presa para la hembra. No creía yo que se tratase de un ave tan ornitófaga. Lo que todos hemos leído es que se alimenta, preferentemente, de pequeños roedores (topillos, ratones de campo, etc.) y de algunos grandes insectos (langostas, libélulas). Pero, como suele ocurrir con las rapaces, algunas parejas se especializan en un tipo de alimentación que en otros individuos de la especie, localizados en otras zonas, son excepcionales.
Los hábitos vespertinos de esta rapaz permiten tomar fotos con luces de atardecer, bastante suaves, lo que facilita la gestión de los blancos evitando que se quemen. Pude estar en el hide hasta las 20,45 h. tranquilamente.
A la mañana siguiente madrugón y visita a las lagunas de la zona del pantano de Arrocampo, donde tuve la suerte de pillar a este calamón con luces excepcionalmente cálidas. Una garza real y un grupo de cinco ortegas que aparecieron de repente, completaron la jornada.
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